El restaurante está “escondido” en una calle que sale de Fuencarral. El ambiente es muy agradable. El personal es muy atento y simpático.
La carta es muy original, viene en forma de libro y se explica detalladamente cada plato.
Las raciones son grandes. Comimos unas gyozas de carne y verduras (5 unidades); arepa con huevos pericos, muy sabroso y abundante; pad thai, con una salsa buenísima, cacahuetes, pollo y gambas, y un arroz salteado con huevo y verduras.
De postre pedimos tarta de chocolate con cerveza negra. Era artesanal y estaba increíble, muy húmeda.
Todo un acierto. El precio fueron unos 27 euros por persona.
Atención rápida y la camarera muy agradable, servicio rápido, el sitio no es demasiado grande con lo que te aseguras que no haya exceso de comensales, sitio muy agradable para ir con amigos o en pareja, y con una carta muy apetecible, mezclando platos de diferentes culturas (y todos muy ricos y vistosos!), además que saben aconsejarte en base a tus gustos. Repetiré seguro!!
Mi kitxen ofrece platos sabrosos para paladares curiosos. Fuimos tres amigos dispuestos a probar un poco de todo y la experiencia fue genial. Entre mis platos preferidos el ceviche de camarones (imprescindible), el curry verde de verduras, kwek kwek (huevos de codorniz cubiertos con una tempura de colores a mojar en salsa picante y miel mostaza) y el udón con pollo y verduras.
El local tiene una decoración muy cuidada y el servicio es muy atento y esmerado. La calidad-precio es francamente buena: salimos rodando por unos 25 euros por persona y tienen menú del día por 11,5 euros. Además para aquellos que tengais perro es dog friendly. Tengo pendiente la vuelta para probar entre otras cosas el pad thai y los tallarines al hoisin con pato, que también me han comentado que son deliciosos.
Si queréis ver más fotos, información o reseñas de éste u otros restaurantes podréis encontrarlas en mi cuenta de instagram @mistermorefood
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