El hotel y el sitio es una pasada, un remanso de paz.
Fuimos con mi madre para hacernos un tratamiento facial y luego nos quedamos a comer.
El restaurante me decepcionó un poco por el precio que pagamos. El segundo plato que elegí estaba muy seco y venía sin acompañamiento, me pareció un poco triste.
El fuet del aperitivo estaba buenísimo.
Pedimos:
- patatas bravas, estaban muy ricas
- mejillones estaban bien pero los esperaba con cáscara
- hamburguesa que estaba buena
- Picanton, estaba muy seco
Al postre no llegamos.
El sitio merece la pena y quizá pedimos mal, pero mi experiencia a nivel culinario no fue muy buena, pagamos 95€ por todo esto.
Restaurante ubicado en un entorno maravilloso,remanso de paz, en una masia de 1751, reformada con gusto, y manteniendo el encanto de lo que fue en su dia,la prensa de uva,el pozo,los portones,los salones, en resumen una decoracion exquisita.
La gastronomía dirigida por Ramón Freixa ( estrella Michelín) es un placer para los sentidos,platos muy elaborados,exquisitamente presentados en una fusion de sabores para el paladar.Nosotras hicimos el menu degustacion por 70€ por persona,excelente en relacion calidad precio, sin duda muy recomendable, para vivir una experiencia en todos sus sentidos.
El servicio compuesto por un gran equipo, donde potencia la atencion y el cuidado de todos los detalles.
Agradecemos a Marian,Lidia,Marc y Gerard que hicieron que nuestra cena fuera una velada excepcional, y a Angel que nos hizo un recorrido por la masia contándonos su historia.
El personal muy atento. Los platos exquisitos. El ambiente precioso. Hay un único "fallo" que no quita valor al trabajo que hay detrás de todo, y es que hay precios bastante excesivos. Es verdad que hablamos de un Restaurante de 5 estrellas, pero las bebidas son las mismas en restaurantes de 1 o 5 estrellas. Aún así, excelente experiencia!!!
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