Es un sitio fabuloso, la taberna por dentro es muy acogedora. Salva es muy atento y simpático, y qué decir de la comida, nos gustó tanto que repetimos 2 días seguidos, probamos las alcachofas, migas, el estofado de ternera con arándanos, el estofado de ciervo, pimientos rellenos de setas, cuajada y torrijas, todo espectacular. Si estáis por la zona llamad porque merece mucho la pena.
Aunque hemos ido sin reserva nos han podido apañar una mesa y hemos comido de maravilla. Todo muy bueno y raciones generosas. El camarero muy simpático.
Si vais,mejor reservar ya que no hay mucha oferta por la zona y se llena rápido
Una comida de 10. A mi pareja y a mi nos han encantado los cuatro platos compartidos:pochas, crepes, manitas y amburguesa a la brasa y el postre. La única pega es que hay mucha gente y como es muy pequeño dan dos turnos de comida. Hay que reservar para asegurarte tener mesa
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