Paramos a comer sin reserva previa.
El local es anticuado de aspecto algo rancio, con jamones colgados y cabezas de animal.
Mantelitos y servilletas de papel.
La comida bien, pues la materia prima es de calidad, aunque la elaboración un poco peor. No tenían menú, únicamente carta. De precio algo caro para la zona y el tipo de establecimiento, pero no se come mal.
Tienen parking para clientes justo delante del hotel, lo cual es un punto a favor.
El servicio bien, sacando los platos a buen ritmo y sin atropellar.
Llamamos por teléfono para realizar la reserva.
Desde el momento en que entramos en el restaurante Las Ruedas, quedó claro que el ambiente es acogedor y el servicio atento nos prepararon para lo que vendría a continuación.
Las gambas rojas a la plancha fueron, sencillamente, sublimes. Cada gamba, perfectamente cocida, se deshacía en la boca, liberando un sabor auténtico del mar que pocas veces he tenido el placer de degustar. La textura era tierna y jugosa, y cada bocado nos transportaba directamente a la costa.
Pero si las gambas nos llevaron al mar, el solomillo con foie y salsa de oporto nos transportó a un festín regio. La carne estaba cocida a la perfección: tierna y jugosa, complementada magistralmente con el foie, que añadía un toque de riqueza al plato. La salsa de oporto, con su dulzura y profundidad, envolvía cada bocado, elevando la combinación a nuevas alturas de sabor.
En resumen, el restaurate ha demostrado ser más que un restaurante cualquiera, es una experiencia gastronómica que no debe perderse. Su habilidad para combinar ingredientes tradicionales con técnicas culinarias expertas es realmente impresionante. Sin duda, un lugar al que regresaré en en futuras ocasiones muchísimas veces.
Reservamos para 2 comensales. Fueron muy atentos y profesionales todos los trabajadores. La carta era completa y con productos de calidad. El solomillo con queso de tresviso y las gambas rojas a la plancha estaban excelentes, no pudimos evitar chuparnos los dedos, además, los platos eran abundantes y quedas muy satisfecho.
Muy buen lugar para comer platos típicos cántabros. Recomiendo la ensalada de ventresca y tarta de queso casera. Lo mejor el trato del personal. Volveré.
Comida muy rica y abundante. Muy satisfecho. Volveré.
Nos salvaron la comida. A última hora, pasadas las 15:40, conseguimos recalar en este restaurante.
Trato más que correcto, mollejas y cocido montañés exquisitos.
Entramos a tomar un aperitivo y nos decidimos a entrar en el comedor.
Acogedor y muy buen trato de Javier y camarera. Muy atentos.
Los platos , fantasticos para compartir entre dos. Pastel de puerro y machote al la plancha de un kilo. El pescado superó mis expectativas. En su punto. Lo disfrutamos como hacía tiempo no recordaba un pescado tan bien hecho.
Enhorabuena por vuestra profesionalidad
Intentamos ir todos los domingos que podemos, tienen para mi parecer las mejores rabas de la zona.
Muy buen habiente, dos terrazas y los camareros son super majos.
Bonito sitio para comer en familia, los camareros han sido muy amables. El cocido y el cochinillo muy ricos! Lo único que podría decir menos bueno, el entrecot que hemos pedido estaba un poco duro.
El equilibrio entre la calidad de los alimentos y el precio fue, para mí, una grata sorpresa. Pude apreciar la cuidadosa selección de ingredientes frescos y la dedicación en la preparación de cada plato. La relación entre la calidad de la comida y el costo fue, sin lugar a dudas, una ventaja notable. Fue una experiencia gastronómica que superó con creces mis expectativas.
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