Uno de los lugares que tienes que ir y disfrutar.
Inmejorable en todo los aspectos. Un restaurante sencillo pero muy bonito con parking para clientes.
El restaurante con distintas salas y mesas altas en la entrada.
Servicio rápido y muy atento
La comida es sencillamente espectacular y para disfrutar
Buenísima casona cántabra reconvertida a restaurante, con una carta bastante representativa de los productos y gastronomía de la zona.
Pedimos la anchoa con mantequilla, croquetas, ceviche de lubina y arroz con pollo picasuelos. Los cuatro platos con un nivel muy alto, a destacar el arroz con pollo
Impresionante sitio, comida impecable y servicio de nivel. Probamos todo lo que pudimos y más y todo estaba buenísimo pero no podéis iros sin pedir EL HUEVO CARBONARA , MACARRONES DEL SEÑORITO y ARROZ CON LECHE, ¡tres platos inconfundibles! Si queréis saber más acerca de nuestra visita, no dudéis e
Local muy agradable, y muy bonito decorado. Con una zona en el exterior muy bonita para tomar el aperitivo y esperar a la mesa. Todos los platos estaban muy ricos y el servicio fue bueno.
Toda una referencia en Cantabria. Ideal para picotear y compartir, ya sea con amigos o con la familia.
Destacan y mucho el bocado pasiego, el arroz con pollo picasuelos y el atún en ponzu, aunque todos sus platos están espectaculares con una muy buena RCP (35-45€ por cabeza)
El local mola mucho, esp
Un restaurante con una sala muy bien decorada ambientada con el entorno. La atención por parte del personal perfecta. Y la comida rozando la excelencia, un lujo y unos platos muy bien preparados. La ensaladilla de diez, las piparras riquísimas y pedimos lubina de pescado del día que estaba perfect
Buena materia prima de la zona, cocinada con delicadeza y respeto al producto.
Los pimientos de una huerta cercana, muy buenos y la lubina salvaje la sirven limpia, lista para comer. Se coló alguna espina pero estaba tan rica que lo pasamos por alto.
Los postres que probamos, flan y arroz con leche
Terraza resguardada, muy agradable y bien atendida. La carta quizá algo corta comparada con la del restaurante interior. Para volver y probar mas platos como su famoso arroz con pollo.
No tenían mesa dentro, pero también se puede tomar algo de picoteo en la terraza, y nos tomamos las mejores croquetas de jamón de nuestra vida. El tomate también estaba muy bueno, pero 16 euros por una ración bastante pequeña, era excesivo. Las rabas espectaculares.
Nos ha encantado la tranquilidad del lugar, la calidad y sabor de la comida, y la atención del personal!
De los platos que hemos probado, no sabría quedarme con uno porque todos estaban buenísimos, pero la tarta de fresa… espectacular!
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