Sitio acogedor en el centro de Gijón con comida familiar y de toda la vida.
Trato excepcional en la atención al cliente y comida como la de toda la vida.
Hay que ser siempre objetivos con las críticas y decir que la única pena fue que en rabo que pedimos tenía la carne bastante, tiesa y agarrada al hueso, con lo cual desentonó un poco el agradable momento.
Cabe reseñar que habíamos reservado para tres personas y al final solo fuimos dos y no hubo ningún problema.
Saciados y encantados.
Nos ha encantado! Es un sitio pequeño por lo que es recomendable reservar. La camarera que sirve es muy maja y va comentando los platos mientras los pone. Nosotros cogimos un menu cerrado de 5 platos con postre con un coste de 19 euros bebida aparte. Nosotros eramos 6. Se sirven los dos primeros (sopa de pescado y fabes con sacramentos) en un bol para que cada uno se sirva. Despues paella en una bandeja ( quiza el arroz un poco blando pero bueno). Pasamos a otro bol con patatas y txipirones en salsa negra y se acaba con un redondo de pollo con patatas donde cada uno se sirve una rodaja. Para repetir sin duda.
Carta cerrada a menú del día espectacular, un entrante, a elegir entre dos principales y luego otro dos segundos y postre. Cambia cada día la carta pero todo exquisito. El menu son 14 euros con la bebida fuera de menu, en total pagamos muy bien pagados 16 euros. Repetiremos seguro.
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