Recomendaría: sí, por dar una oportunidad por la amplia oferta, pero la consumición de este día exigiría todo lo contrario.
La amabilidad del personal es de notar, el servicio normal, incluso mejorable, ya que pides demanda en la barra y te tienes que llevar las cosas a la mesa, no hay servicio de mesa… algo confuso en este tipo de local, con más de media docena de mesas.
La valoración respecto a lo que consumí, no es muy buen, ya que pedí un cocarroi, que no estaba malo pero sí quemado, cocido y algo dorado por arriba, pero quemado en su base, y algo blando, no tenía consistencia, y aunque parecía que estaba bien relleno, lo cierto que algo justo… lo cierto, es que en establecimientos que venden estos productos, deberían vender un producto de 10. Lo volvería a probar por dar una oportunidad ya que tienen un amplio mostrador con multitud de productos.
Confitería y Panadería muy bien ubicada, a una calle de los Molinos. A cuatro calles del Paseo Mallorca. Amplia terraza, amplio local. Variada oferta dulce y salada. Tartas de cumpleaños y dulces tradicionales. Pedí algo con manzana, no muy dulce y me ofrecieron unas "cremosillas" con manzana y canela, masa hojaldrada. El tamaño era gigante pero tan liviana y deliciosa que la disfruté con mi café con leche. La atención, la recomendación muy buenas.
Es una pastelería muy concurrida, donde el personal tiene que lidiar con una clientela apurada de tiempo. Sin embargo las dependientas no pierden el ritmo, ni la sonrisa. Lástima que algunos de los clientes no puedan apreciarlo. Los hay que se sientan en la terraza y no entienden la espera, aún viendo la cola en el mostrador. Una lástima. Si no fuera por las dependientas y la buena comida, el local se hundiría. ¡Enhorabuena por el esfuerzo y el gran trabajo!
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